Caldo de pollo: ¿qué hacer si tiene un sabor o un olor sospechoso?
por Karina
Abres la olla o tarro de caldo de pollo y algo te detiene: un olor ligeramente ácido, un sabor amargo, una textura pegajosa. ¿Hay que tirarlo a la basura o se puede seguir utilizando?
El caldo es un ambiente húmedo, rico en proteínas y, a menudo, se almacena durante varios días: este es exactamente el tipo de ambiente en el que las bacterias se desarrollan fácilmente, a veces sin cambiar la apariencia del líquido.
Indice

Estas son las señales que debe buscar, las posibles causas y qué hacer antes de servir o reutilizar el caldo.
Las señales que deberían alertarlo
Antes de probar, observe y huela. Algunos signos de degradación son visibles, otros solo pueden detectarse mediante el olfato.
- Olor agrio, ácido o ligeramente fermentado
- Sabor amargo, «picante» o francamente desagradable
- Textura viscosa o pegajosa en la superficie
- Espuma inusual o burbujas pequeñas
- Manchas de moho (manchas blancas, verdes o negras)
- Color que se ha vuelto turbio o grisáceo
Si solo está presente uno de estos signos, es mejor no consumir el caldo, incluso después de volver a cocinarlo. La ebullición mata algunas de las bacterias, pero no necesariamente las toxinas que pueden haber producido.
¿Por qué se degrada el caldo?
El caldo de pollo se elabora con agua, proteínas y, a menudo, verduras: un caldo de cultivo ideal para las bacterias tan pronto como vuelve a la temperatura ambiente durante demasiado tiempo. La mayoría de las veces se degrada por conservarlo demasiado tiempo en el refrigerador (más de 3 a 4 días), por enfriarse demasiado despacio después de cocinarlo o por un recipiente mal cerrado que deja entrar aire y microorganismos.
La congelación ralentiza considerablemente este proceso, pero el caldo descongelado debe tratarse como fresco y consumirse rápidamente, sin volver a congelarlo por segunda vez.
¿Qué hacer antes de usar un caldo cuestionable?
En orden: observe el aspecto general, huela a una distancia razonable y, solo si todo parece normal, pruebe una pequeña cantidad. En caso de duda persistente, la regla más segura es simple.
En la cocina, el principio «en caso de duda, deseche» se aplica especialmente a los caldos y líquidos de cocción. El riesgo de intoxicación alimentaria no vale la pena, especialmente si se trata de un ingrediente que es económico de rehacer.
Nuestros consejos
►Huele antes de probar
La nariz a menudo detecta el deterioro antes de que el sabor se vuelva realmente malo. Un olor ácido o de «sótano húmedo» es una señal de advertencia que debe tomarse en serio.
►No confíe en la cocción para «ahorrar» el caldo
Volver a hervir el caldo sospechoso puede reducir algunas bacterias, pero es posible que no destruya todas las toxinas que ya se han formado. No es una garantía de seguridad.
►Enfríelo y guárdelo adecuadamente tan pronto como esté preparado
Deje que el caldo se enfríe a temperatura ambiente durante un tiempo limitado (no más de una o dos horas), luego colóquelo en el refrigerador en un recipiente cerrado. Consúmalo dentro de 3 a 4 días o congélelo.
El caldo de pollo que huele o sabe de forma anormal siempre debe considerarse con precaución: es mejor tirarlo a la basura que correr el riesgo de intoxicación alimentaria.
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